La Apatía y el suicidio de Micheal Houellebecq.

Imatge

La indiferencia es el peso muerto de la historia – Antonio Gramsci

Micheal Houellebecq en El mapa y el territorio, escribe la vida de Jed Martin un joven artista, famoso por sus fotografías de mapas Michelin, con los que conseguirá fama y dinero. Houllebecq describe sus desventuras amorosas, la relación con su padre así como también la no-amistad (por decirlo de algún modo) con el propio Micheal Houellebecq. La historia se mueve en estos parámetros, en los que vemos la indiferencia social del protagonista, cual ermitaño medieval en el centro de Paris del siglo XXI y la muerte del mismo autor del libro.

Antes de empezar a hablar de los dos temas anunciados, se tiene que destacar el magnífico estilo de Houellebecq. Consigue enganchar al lector aunque no suceda nada en toda la novela. Su prosa es realmente maravillosa y al final de leerlo nos queda un buen sabor, aunque sabemos que en toda la novela no ha sucedido nada. De hecho hay más páginas referentes a incidentes sin importancia, como una avería en el calefactor, una descripción de 4 o 5 páginas sobre las virtudes de Audi o análisis sociológicos de la sociedad francesa, que de interactuación entre personajes. Un escritor dijo una vez que si un personaje clava un clavo en la pared, en la siguiente página se cuelga de él. Micheal Houellebecq ignora esa premisa así como la de la narración tradicional aristotélica. Tres actos; introducción, nudo y desenlace. La posmodernidad aplicada al arte de escribir.

De todos los temas planteados en este libro, cabe destacar la apatía constante del protagonista con todo lo que le rodea. No sufre, no tiene hambre, no tiene nada. Durante todo el libro tiene una actitud pasiva. Hasta su fama como artista le da igual. Gramsci dijo que la indiferencia es el peso muerto de la historia, pues bien, Jed Martin actúa como lastre. Vemos como solo quiere vivir tranquilo. Lo único que le llega a hervir la sangre es su obra, que le provoca una de las pocas reacciones violentas de la novela. Realmente es lo único que le importa. Al final compra una casa en un pueblo y se construye un muro alrededor, aislándose físicamente de la sociedad.

Jed Martin vuelve al paradigma de artista romántico, creador aislado en su torre. Las disyuntivas sociales o ideológicas son extrañas para él, y en conversaciones con su padre, las ven como utopías fracasadas, ideologías sin sentido en un mundo que ya no cree en ideas. Como si el capitalismo no fuera una ideología. La propia figura de Houllebecq reafirma esa idea del artista iluminado. Houllebecq también vive como un ermitaño y más importante no para de beber en toda la novela. Como un chaman, que en su estado etílico tiene acceso a verdades incomprensibles para nosotros, así las idas y venidas de Jed Martin a casa de Houllebecq no son más que viajes iniciáticos.

La posmodernidad siempre es proclive a la muerte. Esta filosofía ha matado al arte, a la historia y también al artista o autor. Lo vemos a partir de la página 250. El autor se mata a si mismo en su propia novela. Toda una hazaña de la posmodernidad. El autor, en esta teoría, muere ya que el texto que produce no le pertenece, es un producto hecho a partir de citas anteriores, que el lector interpreta. En El mapa y el territorio es el propio arte lo que mata al autor, haciendo la metáfora más redonda. Bromeando, este razonamiento nos lleva a una pregunta: ¿Micheal Houellebecq cobrará derechos de autor por esta obra, si en la misma se inmola?

Volviendo a la seriedad, tenemos que tener claro que este libro posee muchos otros temas que requieren ser revisados de forma crítica, como por ejemplo la propaganda subliminal de mapas Michelin y coches Audi. ¿Estas dos corporaciones han subvencionado el libro? Tenemos que debatir seriamente la función del autor y su responsabilidad. La apatía que sufren los creadores en esa novela conduce a una sociedad muerta, a una sociedad que ya no exige nada a nadie. Nada es neutral y todo es un ejemplo para alguien. Solo una actitud crítica puede salvarnos del interludio que es nuestra vida.

Empezaba el artículo citando a Gramaci, su cita tiene mucho valor hoy. En nuestra sociedad la indiferencia hacia todo es un problema que nos atrasa. Un problema que los medios de comunicación aumentan al tratar la realidad como un espectáculo, como un cosa ajena a nosotros. Aunque Jed Martin es un artista de éxito vive en un fracaso constante. Es el fracaso de nuestra sociedad, que no se cuestiona nada, las personas ahora se aíslan creando zonas de confort donde vivir es una  ficción. Solo afrontando nuestros problemas podemos vivir en paz.

Micheal Houellebecq nos muestra a un artista, que simboliza toda nuestra sociedad, con sus defectos y virtudes. La sociedad actual resumida en unas trescientas páginas. Una sociedad posmoderna apática que solo se fija en la anécdota, no en el contenido. La apatía social que tenemos nos hacer ser un lastre, un peso muerto, como el que se pone en la bodega de los barcos.

Tenemos que ser la pluma y la tinta que escriben los hechos. De otro modo tendremos un mundo habitado por monstruos. Si al morir un mundo no nace otro, entre los dos, surgen los monstruos. Se muere el siglo XX pero no nace el XXI.

 Article publicat a IWrite el 9 de desembre del 2013 (http://iwrite.es/resenamos/la-apatia-y-el-suicidio-de-michel-houellebecq/)

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